Reverie tiene criterio, y de eso se trata. Una sola tipografía, ajustada para que cada línea caiga justo en la página, así nunca pierdes una tarde con las fuentes en vez de con las palabras. Sin pestañas, sin tienda de complementos, nada que configurar. Cuando escribes, la página es lo único que hay. Tus archivos son Markdown sencillo, guardados en tu disco. Ábrelos donde quieras, con lo que quieras, para siempre.
Esa misma concentración hace que Reverie deje cosas fuera. No trae sincronización, ni la necesita: tu trabajo es Markdown sencillo, así que la carpeta de iCloud Drive, Dropbox o OneDrive que ya usas lo lleva entre tus dispositivos como siempre lo han hecho esos archivos, sin que nada pase por nosotros. Sin colaboración, sin una IA que escriba en tu lugar. Contiene una novela entera, cada capítulo y cada escena, y mueve cualquiera de ellos a su sitio con un arrastre. Lo que no hará es sentarte a rellenar una ficha de personaje o a construir una cronología antes de empezar. Ese trabajo parece avance, y es la forma más segura de aplazar el libro en sí. Reverie no tiene nada de eso. Pone las palabras en marcha y las saca, como Word, HTML o Markdown, o como un manuscrito terminado en formato Shunn. Lo que pase con ellas después lo decides tú.
Reverie te permite escribir en las lenguas de alfabeto latino, griego y cirílico que usas. No admitimos la introducción de texto CJK ni las escrituras de derecha a izquierda, porque nos pareció que no era algo que nuestros escritores quisieran.
Reverie funciona con pantallas de alta resolución, ofrece tres tamaños de texto y se puede manejar por completo con el teclado. Las exportaciones usan encabezados, listas y formato adecuados que otras herramientas pueden leer. La superficie de escritura en sí todavía no es accesible para lectores de pantalla. Preferimos decirlo con franqueza antes que fingir que no es así.
Hoy Reverie es una aplicación de escritorio, para macOS y Windows. Trabajamos con empeño en una versión para iOS y esperamos tenerla lista antes de noviembre.